¿Alguna vez has mirado a tu perro o gato y has deseado saber exactamente qué intenta decirte? Cuando una mascota ladra, maúlla, mueve la cola o se queda observándonos fijamente, es normal preguntarnos qué está intentando comunicar.


Por esta razón han aparecido aplicaciones que prometen interpretar sonidos de mascotas e incluso convertir palabras humanas en sonidos para perros o gatos. Al mismo tiempo, los avances de la inteligencia artificial están permitiendo analizar la comunicación animal de maneras mucho más sofisticadas.

Pero existe una diferencia importante entre una aplicación creada para entretener y una tecnología capaz de interpretar científicamente el comportamiento de un animal. Entonces, ¿qué pueden hacer realmente estas aplicaciones?

¿Existen aplicaciones para hablar con las mascotas?

Sí existen aplicaciones relacionadas con la comunicación entre humanos y mascotas. Algunas analizan sonidos, otras reproducen diferentes vocalizaciones y algunas presentan sus resultados como si fueran un traductor.

Sin embargo, actualmente no deberíamos interpretar estas herramientas como un equivalente de los traductores utilizados entre idiomas humanos.

Que una aplicación muestre frases como “tengo hambre”, “quiero jugar” o “estoy feliz” después de escuchar un ladrido no demuestra necesariamente que el animal haya pronunciado literalmente ese mensaje.

¿Por qué es tan difícil traducir un ladrido?

Cuando una persona dice una palabra, podemos relacionarla con un idioma y un significado aprendido. La comunicación de los animales puede funcionar de una manera diferente.

Un perro puede utilizar vocalizaciones junto con movimientos corporales, expresiones, olores y otros comportamientos.

Además, un mismo sonido podría producirse en situaciones diferentes.

Por eso, para comprender mejor a una mascota no basta necesariamente con grabar un ladrido durante unos segundos.

El lenguaje corporal también importa

Imagina que tu perro comienza a ladrar.

Para intentar comprender qué sucede también sería útil observar dónde está, hacia dónde mira, cómo mantiene sus orejas, qué hace con su cuerpo y qué está ocurriendo alrededor.

Una futura aplicación basada en inteligencia artificial podría combinar diferentes tipos de información para obtener una interpretación más completa.

  • Sonidos captados por el micrófono.
  • Imágenes obtenidas mediante una cámara.
  • Movimientos del animal.
  • Contexto de la situación.
  • Patrones registrados anteriormente.

Esto sería mucho más sofisticado que simplemente relacionar un ladrido con una frase aleatoria.

¿Cómo podría ayudar la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial puede analizar enormes cantidades de grabaciones y encontrar patrones.

Supongamos que investigadores recopilan miles de vocalizaciones de una especie y documentan cuidadosamente qué estaba ocurriendo durante cada una.

Los sistemas de aprendizaje automático podrían ayudar a encontrar similitudes entre determinados sonidos y comportamientos.

Con suficientes datos de calidad, estas herramientas pueden convertirse en una ayuda importante para los científicos que estudian la comunicación animal.

Así podría funcionar una aplicación más avanzada

Imagina una aplicación futura instalada en tu celular.

Tu perro comienza a realizar una vocalización y el teléfono la registra. En lugar de mostrar inmediatamente una frase inventada, la inteligencia artificial analiza el audio y lo compara con patrones previamente estudiados.

La cámara también podría analizar determinadas señales visuales del comportamiento.

Finalmente, la aplicación podría ofrecer información sobre el tipo de comportamiento o señal detectada, siempre indicando el nivel de confianza y evitando presentarlo necesariamente como una traducción literal.

¿El celular podría responderle a la mascota?

Esta posibilidad es todavía más complicada.

Para conseguir una verdadera comunicación en dos direcciones no bastaría con interpretar determinadas señales del animal. También sería necesario producir una señal que el animal comprenda correctamente.

En teoría, sistemas futuros podrían estudiar qué respuesta producen determinados sonidos.

Sin embargo, reproducir vocalizaciones animales sin conocer adecuadamente su significado también podría generar respuestas inesperadas, por lo que este tipo de investigación debe realizarse cuidadosamente.

¿Podríamos decirle algo a nuestro perro desde una aplicación?

Los perros ya aprenden a relacionar palabras, gestos y rutinas humanas con determinadas acciones.

Por ejemplo, muchas mascotas reconocen palabras relacionadas con comida, paseo, juguetes o personas conocidas.

Esto no significa que comprendan nuestro idioma exactamente de la misma manera que una persona.

Una tecnología futura podría intentar aprovechar información sobre sonidos, comportamiento y aprendizaje para facilitar determinadas interacciones entre humanos y animales.

¿Y sería posible hacerlo con los gatos?

Los gatos también producen diferentes vocalizaciones y utilizan numerosas señales corporales.

Una herramienta de inteligencia artificial podría estudiar maullidos y otros sonidos junto con el contexto en el que aparecen.

Pero nuevamente existiría el mismo problema: convertir automáticamente cada maullido en una oración humana sería una afirmación demasiado fuerte sin evidencia suficiente.

Una app podría aprender específicamente de tu mascota

Una posibilidad interesante sería crear sistemas personalizados.

En lugar de intentar utilizar exactamente el mismo modelo para todos los perros o gatos, una aplicación podría aprender determinados patrones frecuentes de una mascota concreta.

Por ejemplo, el dueño podría registrar voluntariamente situaciones habituales y la aplicación podría buscar patrones con el paso del tiempo.

Esto no convertiría automáticamente los sonidos en palabras, pero podría ayudar a identificar determinados comportamientos repetitivos.

El reloj inteligente también podría ayudar

En el futuro, la comunicación con mascotas podría no depender únicamente del teléfono.

Collares inteligentes y otros sensores podrían registrar movimiento, actividad y determinados datos del entorno.

Al combinar esa información con audio y video, un sistema podría disponer de más contexto para analizar determinados comportamientos.

La clave estaría en utilizar estas tecnologías de forma responsable y respetando el bienestar del animal.

¿Podríamos recibir una notificación cuando nuestra mascota necesite algo?

Este podría ser un uso más realista de este tipo de tecnología.

En lugar de mostrar una conversación ficticia como si el perro estuviera escribiendo mensajes, una aplicación podría detectar patrones y avisar al propietario cuando identifica un cambio relevante en determinados comportamientos.

Por ejemplo, podría indicar que ha detectado una conducta diferente de la habitual y recomendar observar al animal.

Eso sería diferente de afirmar que la mascota dijo literalmente una frase determinada.

Cuidado con los supuestos traductores de mascotas

Es importante distinguir una aplicación de entretenimiento de una herramienta respaldada por investigación.

Si una aplicación asegura conocer exactamente cada pensamiento de tu perro o gato solamente escuchando unos segundos de audio, conviene tomar esa promesa con precaución.

Una mascota no debería recibir alimentación, medicamentos ni tratamientos basándose exclusivamente en lo que diga un supuesto traductor.

Si observas cambios importantes en su comportamiento, alimentación o estado físico, lo adecuado es buscar orientación veterinaria.

La ciencia sí está intentando comprender a los animales

Aunque todavía no tengamos un verdadero traductor universal de mascotas, el estudio de la comunicación animal mediante tecnología sí es un campo real.

Investigadores utilizan grabaciones, aprendizaje automático y grandes conjuntos de datos para estudiar patrones de comunicación en diferentes especies.

El avance de estas investigaciones podría ayudarnos a comprender mucho mejor cómo los animales intercambian información.

¿Llegaremos a tener un “WhatsApp para mascotas”?

Una conversación escrita entre una persona y su perro sigue perteneciendo más a la imaginación que a la tecnología disponible actualmente.

Pero las herramientas que tenemos para estudiar animales son cada vez más avanzadas.

Es posible que antes de conseguir una conversación completa aparezcan aplicaciones capaces de reconocer con mayor precisión determinados patrones de vocalización o comportamiento.

Eso ya podría cambiar considerablemente la manera en que interactuamos con nuestras mascotas.

¿Cómo serían estas aplicaciones en el futuro?

Podemos imaginar una aplicación que combine inteligencia artificial, micrófono, cámara y datos recopilados durante un periodo prolongado.

En lugar de ofrecer una traducción absoluta, podría mostrar diferentes interpretaciones posibles y explicar por qué detectó determinado patrón.

Incluso podría aprender las rutinas particulares de cada mascota y mejorar sus análisis conforme obtiene más información.

Conclusión

Las aplicaciones para “hablar” con perros y gatos ya existen principalmente como herramientas de entretenimiento o experimentación, pero todavía no contamos con un traductor capaz de convertir de forma fiable cualquier ladrido o maullido en frases humanas.

Lo verdaderamente prometedor está en la combinación de inteligencia artificial, bioacústica, cámaras, sensores y estudios científicos del comportamiento.

Quizá el futuro no sea exactamente una mascota enviándonos mensajes desde un celular, pero sí podríamos desarrollar herramientas capaces de ayudarnos a comprender señales que hoy todavía resultan difíciles de interpretar.

Y si algún día una aplicación consigue acercarnos mucho más a comprender lo que intenta comunicar nuestro perro o gato, la relación entre humanos y mascotas podría cambiar para siempre.